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Primero, preséntate...

Observaba sus caras y expresiones cuando era estudiante acompañando el pase de visita diario en las plantas del hospital. Las continuaba observando cuando, al inicio de la residencia, me sentaba con una silla al lado de mi tutora.

 

¿Se preguntarían quién era y qué hacía allí? . ¿ Se comportaban de la misma forma que si yo no estuviese?.

 

Ahora que comienzo a pasar consulta sola, sin mi tutora, he sido testigo de diferentes reacciones cuando mis pacientes se encuentran que la persona que las recibe no es su doctora.

 

Parece obvio pensar que en el encuentro clínico es indispensable saludar amablemente, presentarse y explicar al paciente la participación del residente o del estudiante.

 

Parece obvio pero no siempre lo hacemos y me pregunto porqué. ¿Lo justificaríamos con la sobrecarga asistencial y que no hay tiempo?, ¿Damos por hecho que los pacientes saben quién somos y que deben aceptarlo sin más?, ¿Olvidamos que deberíamos practicar una medicina centrada en el paciente y no en la enfermedad?...

 

Ante esas diferentes reacciones debía de tomarse alguna postura. Inicialmente, presentarme personalmente... pero en algunas situaciones no era suficiente. Compartí esta observación con mi tutora y decidimos que sería ella quien explicase que “Elena Serrano era residente y estaría durante un año y medio en la consulta; en ocasiones atenderíamos juntas y en ocasiones estaríamos una de las dos …”.

Ha habido un cambio en la actitud de los pacientes (y en la mía también)  y supongo que puede estar relacionado con el hecho de hacerles partícipes de este cambio.

2 comentarios

Elena Serrano -

Julio,

lo del cambio de actitud lo observé este verano, en la rotación rural, a cada paciente que entraba después de saludarle con la mano... J. Gérvas explicaba quién era y qué hacía...

Y es curioso... porque una de las pacientes que acudió a la consulta con un informe de Urgencias del día anterior me dijo que era demasiado joven para ser médico y atender en una consulta. Le pregunté qué edad tenía el médico que le había atendido el día anterior y me contestó que también era joven pero que el hospital es diferente... ¿Tanto cambian las expectativas de los pacientes según donde sean atendidos?.

Drbonis -

¡Qué gran razón tienes!. Y que difícil es adquirir el hábito de presentarte (y saludar con la mano) cuando llevas años sin hacerlo y sin verlo hacer.

Incluso algunos pacientes se quedan sorprendidos.

Yo me he apuntado a la idea de Gervas de escribir en un folio un pequeño resumen de quien soy y por qué estoy allí.

La actitud de muchos pacientes ha cambiado desde entonces.