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Amantea

Situaciones difíciles en la consulta...

Situaciones difíciles en la consulta...
La historia comienza hace unas tres semanas. Pido al siguiente paciente que pase a la puerta número 8 (habitualmente ocupada por la enfermera) y no a la puerta número 7 (lugar donde siempre es visitado por su doctora).
 
Se trata de un señor de unos sesenta y cinco años. Creo que nos habíamos encontrado en alguna visita anterior pero aprovecho para presentarme y explicar que soy residente y que pasaré consulta con su doctora durante el próximo año y medio. Su primera reacción no es de demasiada conformidad pero realizamos la consulta.
 
Me explica que desde hace dos días tiene mucosidad nasal y algo de tos. Después de explorarle, le explico que de momento parece el inicio de un cuadro catarral, le recomiendo tratamiento sintomático y si empeora que vuelva a consultar.
 
Una semana después, el señor vuelve a estar esperando en el banco cuando salgo a llamar para que pase el siguiente. Me dice que no quiere pasar conmigo porque le visité hace una semana y ahora se encuentra peor, en lugar de haber mejorado. Al final el paciente es visitado por mi tutora y yo continúo con el siguiente paciente (sin dejar de pensar en esa complicación, en qué puedo hacer para solucionar esta tensión, en qué momento he fallado, con interés por leer el curso de mi tutora... )
 
Una semana después el paciente había tenido algo más de mucosidad y febrícula. Sale de la consulta con la recomendación de tratamiento sintomático y el catarro ha curado.
 
Este hecho me hizo qué pensar... pero no queda ahí la historia.
 
El sábado pasado estando de guardia en el CAP acude este señor con su esposa. Ella refería dolor de garganta y malestar general acompañado de febrícula desde hacía tres días. Exploré a la señora bajo la atenta mirada de su marido. Sentía "cierta tensión" en el ambiente que intenté disipar contestando a todas las preguntas y dudas de su señora... pero algo me hacía sentir que al señor no le daba demasiada confianza.
 
Después de la exploración, recomiendo el tratamiento sintomático orientándolo como un cuadro catarral (¡no es mi diagnóstico ni mi tratamiento estándar...!) y le explico que si empeora puede consultar...
 
Respiro profundamente cuando salen de la consulta. Esperaba que aquella situación con el señor no se volviese a repetir y se crease cierta confianza con el tiempo...
 
Y hoy... sentados en el banco... cuando les pregunto si necesitan algo me dicen que quieren visitarse con la doctora y que vienen sin haber pedido cita... En ese momento, el señor me dice: " Venimos porque a mi mujer le ha pasado lo mismo que a mí... Nos viste tú la primera visita y los dos empeoramos..."...
 
Mi bata blanca no es impermeable... En ese momento todo un no-sé-qué recorre mi cuerpo, de nuevo dudas y más dudas de todo lo que he hecho... Decido pedir a mi tutora que ambas los visitemos juntas y le explico la razón...
 
Atendemos a la señora que nos explica que esta semana habían llamado al 061 porque al dolor de garganta le había acompañado fiebre y ella esperaba mejorar con el tratamiento que yo le dí... no empeorar. Exploro a la paciente intentando no dejarme influir porque toda esta situación. Cuando termino y se le recomienda seguir con el tratamiento antibiótico pautado por el médico del 061, ella aborda el tema de si están disconformes con la atención recibida por mi parte... La señora con un tono de voz bajo explica que no... pero es el esposo quien vuelve a repetir su opinión...
 
Unos minutos para explicar que cuando visitamos a los pacientes no siempre sabemos lo que tienen, no siempre sabemos cuál va a ser la evolución, no siempre sabemos con seguridad si ese tratamiento va a ser totalmente eficaz, que en ocasiones el tratamiento es "esperar y ver"...
 
Unos minutos para hablar de incertidumbre, de continuidad, de confianza, del estar enfermo... Intentando entender la actitud del otro sin poder cerrar totalmente los poros de mi piel. Me quedo una despedida cordial y a la espera de un nuevo encuentro...
 
Historia que me hace pensar acerca de las expectativas de cada paciente que se sienta al otro de la mesa, el rol del paciente enfermo, de cómo uno debe controlar las emociones y mantener la estabilidad ante pequeñas mareas, de nuestro papel como sanadores infalibles... 
 
Historias para seguir creciendo... 

6 comentarios

Antonia -

Hola, Elena :
De manera casual hoy he encontrado tu blog y me ha resultado muy interesante que aunes medicina y letras .
Disculpa si comento en esta entrada con dos meses de retraso, pero es ahora cuando la he leído y me ha provocado tantas cuestiones que no me ha podido resistirme a compartirlas contigo.
Como médico de familia he vivido esta situación algunas veces y me ha parecido muy correcto el abordaje que tu tutora y tú hicisteis , pero no puedo dejar de preguntarme :
¿ Qué falla en la sociedad actual , por qué los pacientes nos demandan a diario inmediatez en la curación de procesos banales que en la mayoría de los casos sólo ocasionan molestias que frenan algo nuestro ritmo de vida? ¿Es que en esta sociedad desarrollada hemos olvidado que la Ciencia y la Medicina tiene unos límites? ¿Por qué hemos de justificar continuamente nuestro proceder médico , actuando así siempre como presuntos culpables de error? ¿Hemos olvidado que el médico es alguien que está ahí para ayudarnos en la medida de lo posible ( y subrayo en la medida de lo posible) y que no es el culpable de nuestra enfermedad ?
Y es que la consulta de Primaria es un fiel reflejo de nuestra sociedad que ha olvidado que la Medicina no es un bien de consumo más y por tanto no podemos exigirle garantías al 100 % . La Medicina es la ciencia de la Salud y la Enfermedad , o lo que es lo mismo , de la Vida . Y la vida es incierta.
Espero que sigas escribiendo que como habrás visto es mano de santo para prevenir el burn-out.
Un saludo .

DrBonis -

Elena,

Ya se que "mal de muchos consuelo de tontos", pero...

A mí me pasa lo mismo... Hay pacientes que no quieren verme a mí, que quieren ver "a su médico".

Por supuesto no sienta bien (el miedo al rechazo es muy humano como seres sociales que somos), pero hay que aceptarlo.

Yo hice un documento donde explico quien soy (al estilo Gérvas). Cuando un paciente dice que no quiere verme a mí le doy el papel y le digo que pase con mi tutor. En el propio papel informativo dejo claro que si un paciente quiere ser visto por su médico titular solo tiene que pedirlo.

Hay pacientes que nunca estarán conformes o que se mostrarán desconfiados pese a todo nuestro esfuerzo y buen hacer. Ahí toca ser profesional, es decir manejar la comunicación adecuadamente.

¡ser profesional significa eso!... porque manejar las situaciones "fáciles" lo hace todo el mundo, el reto está en los difíciles.

La confianza con los pacientes se gana de las formas más inesperadas. Por ejemplo yo tengo a una a la que diagnostiqué hipertensión y con un poco de diurético se la controlé y está encantada.

A dos pacientes me los he ganado con algo tan sencillo como recetar un laxante y "curarles" las almorranas.

Otros sin embargo no hay manera de conectar con ellos. Pero hay que persistir, ahí está lo bonito e interesante.

Y sobre todo no olvidemos el último paso de la "consulta interior":

5- Limpiar la casa

El último punto se realiza una vez el paciente ha marchado, y se hace en el interior del médico exclusivamente. La medicina de familia es famosa por el estres que impone a la capacidad del médico de concentración y ecuanimidad. Debemos tratar de "limpiar" de nosotros mismos cualquier respuesta emocional que hallamos acumulado con el paciente. Como profesionales debemos ser capaces de ofrecer a cada paciente un estado mental no contaminado por nuestras preocupaciones personales. La pregunta aquí es: ¿Estoy en condiciones de atender al próximo paciente?

Carlos -

No le des tantas vueltas, entre los pacientes, como en botica hay de todo, acostúmbrate a que no todos estarán de acuerdo contigo, no todos confiarán en ti y a pesar de todo, tú deberás seguir utilizando tus criterios y no la complacencia.
No es fácil.
Por cierto ese desasosiego que crean las situaciones como la que describes no desaparece con los años, así que intenta sobrevivir.

Ernesto -

Hola Elena:
Viví situaciones similares de residente, y luego de tutor con mis residentes.
Merece la pena profundizar (si no lo has hecho ya) en herramientas de comunicación, para abordar estas situaciones y prevenir el malestar que generan a todas las partes.
Otra parte es la información que necesita la persona que vas a atender. Te pongo el enlace a un formato de presentación del residente al paciente, que colgabamos en la puerta de nuestras consultas:
http://tinyurl.com/cmo92f
Por si te sirve de idea.
Saludos,
Ernesto

Elena Serrano -

Gracias Marta por el comentario.

La verdad es que he escrito sobre ello por compartir la experiencia y también para aprender de ella.

Veo la consulta como si de una planta se tratase a la que tienes que regar cada día. Algunas de las sensaciones con las que me he visto enfrentada no me han gustado nada pero intento verlo como un espejo y que no se convierta en ver a un paciente como a un rival o como al usuario de este sistema...

GRacias por tus letras.

Un abrazo fuerte,

Marta -

Animate... porque esto se sigue repitiendo a lo largo de nuestra vida como medicos...
a mi tutor (que es una persona supervalorada por sus enfermos) le paso algo muy similar hace dos dias. Vimos a una paciente con un cuadro catarral y mi tutor le dio ibuprofeno. Por la noche la señora tuvo mucha tos, tanta que hasta expectoro algo de sangre y a la mañana siguiente nos viene el marido y nos tira literalmente la caja de ibuprofeno sobre la mesa diciendo que su mujer esta fatal, que eso que le dimos le sentó fatal... sentarse, hablar tranquilamente, volante para hacer una Rx de torax y que luego de hacerla esa misma mañana venga ella a la consulta que hay que explorarla... rx normal, y la paciente se diagnostica de cuadro gripal (hizo mas fiebre) y con paracetamol a casa. Hoy vimos al marido en consulta concertada de su patologia cronica, ya no estaba tan enfadado, pero ayer tuvo 41º de fiebre, su mujer le pego la gripe... pero hoy ya no nos dijo nada... paracetamol y a casa...
Hay que ganarse su confianza cada dia, en cada consulta, hacer las cosas bien, explicarselas siempre, nunca podemos dar nada por sentado... no te desanimes, porque es un aprendizaje necesario el entender y aceptar que los pacientes no siempre entienden nuestras actuaciones por mucho que se lo expliqueños... y a la siguiente consulta, volver a retomar la confianza... :)))

un besito

marta